El proceso de instalación generalmente implica los siguientes pasos:
Preparación de la superficie: Se realiza una limpieza exhaustiva y se asegura de que la superficie esté nivelada y libre de imperfecciones. Esto puede incluir el retiro de alfombras, baldosas antiguas o cualquier otro revestimiento existente.
Instalación de la base: Se coloca una base especial, como una manta o lámina acolchada, que ayuda a proporcionar aislamiento térmico, reducción de ruido y protección adicional al piso.
Colocación de los pisos: Se instalan los listones de piso flotante o vinílico según el diseño deseado. Estos listones se encastran o se adhieren a la base mediante sistemas de clic o adhesivos específicos.
Acabado y remates: Se realizan los acabados finales, como la colocación de zócalos o perfiles en las áreas de transición. También se pueden realizar ajustes adicionales para garantizar un aspecto limpio y uniforme.